Testimonios

Mi vida es más sencilla

Gracias a la meditación en línea mi conducta frente a los problemas cotidianos del día a día ha cambiado para bien, ya no me perturban y logro darles solución. De hecho, muchos de los aparentes problemas en el pasado, hoy ya no lo son. Mi vida es más sencilla.

Daniela Grimberg / Arqueóloga
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Tranquilidad en mi día a día

Me he sentido más tranquila y estoy durmiendo mucho mejor, lo veo reflejado en mi día a día, sintiéndome con más energía y más alegre. Muy recomendable para estos días complejos que vivimos.

Olga Fernandez / Empresaria
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Un cambio gradual

…ha sido muy refrescante emocionalmente hablando, ha ido cambiando mi vida gradualmente. Las preocupaciones y problemas que antes me atrapaban y no me permitían descansar, hoy desaparecen instantáneamente

Felipe Flores / Sociólogo
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Aceptar con Optimismo

Gracias a la meditación he podido sobrellevar muy bien el periodo de cuarentena y todas las situaciones que se han ido presentando durante este periodo. Me ha ayudado a estar tranquila, en paz y poder aceptar todo con optimismo y segura de que todo saldrá bien.

Verónica Olivier / Arquitecta
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No hay más estrés ni tensiones

No hay más estrés ni tensiones. La meditación realmente es efectiva y lo comprobé por mi mismo. Ahora puedo seguir practicándola en línea y estoy muy agradecido por ello.

Fidel Poblete / Ingeniero
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La mejor herramienta

La meditación es mi mejor amiga, sobre todo ahora en tiempos de pandemia. Me acompaña todos los días, me contiene y me da ánimo para seguir y para ser mejor persona. Las herramientas que me da la meditación son fundamentales para poder vivir tranquila; ante cualquier problema o situación estresante, me ayuda a superar rápidamente todo y volver a un estado de paz.

Irene Rojas / Tecnóloga Médica
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Muy linda experiencia

Ha sido muy linda experiencia compartir en las sesiones en línea con tanta gente del mundo, aprendiendo a limpiar la mente. Cada vez que me conecto se siente como uno se libera de tanta carga.

Claudia Lizana / Ingeniera Civil
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Vivir con esperanza

Soy Paula Valdés de veintiséis años, diseñadora y madre de una maravillosa hija, conocí esta meditación y cambió mi vida. Tenía veintidós, una hija de cinco y estaba muy ocupada terminando mi carrera.  Por fuera, parecía una mujer exitosa que había superado las dificultades con esfuerzo obteniendo buenos resultados, pero por dentro me sentía enormemente infeliz, había arrastrado y tapado la tristeza, soledad y miedo que sentía para mostrarme fuerte al mundo. No disfrutaba mi carrera, estaba muy estresada y eso me hacía tener una mala relación con mi hija. El vaso de mi interior se estaba rebalsando y tenía angustia y llantos cada vez más seguido.

Cuando conocí Meditación Chile y su método de meditación, vi un camino y decidí intentarlo, después de meditar un mes desapareció la angustia, el miedo y el estrés, y a cambio me llené de esperanza, agradecimiento y felicidad.

Lo mejor fue que mi hija pudo vivir esos cambios, un día caminábamos juntas a la casa y me dijo: “desde que estas meditando eres una mamá buena, tienes paciencia y estás feliz, soy muy afortunada de ser tu hija.” Ahora soy una agradecida por esta meditación, gracias a ella sé quien soy y lo que tengo que hacer en este mundo. Mi pequeña de nueve esta ansiosa por meditar y esta llena de esperanza.

Esta meditación puede ayudar a todas las madres  y familias del mundo ya que todas tenemos los mismos temores y dudas, y estoy segura que más temprano que tarde ustedes también recibirán este maravillosos regalo.

Gracias infinitas

Paula Valdés / Diseñadora
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Despertar a una vida feliz

Mi nombre es Patricia, quisiera compartir mi experiencia de vida antes y después de haberme encontrado con esta meditación.

ANTES

Desde pequeña siempre me sentí muy insegura frente a las personas, sin embargo como me iba muy bien en el colegio me acostumbré rápidamente a tener cierta reputación y a obtener el cariño y admiración de la gente a través de mis logros.

Siempre sentí que era mi deber mejorar la situación económica en la que yo sentía que se encontraba mi familia. Con el correr de los años logré una buena carrera, un buen trabajo, y con ello vino la seguridad económica. Sin embargo esto no era suficiente, seguía sintiendo un vacío en mi corazón, algo que no me dejaba ser feliz completamente, y bueno quién es feliz cien por ciento! me decía a mi misma.

Fue ahí donde comenzó mi búsqueda para llenar el vacío interno, probando un poco de cada cosa que se me iba presentando, como la práctica de yoga, reiki, deporte, flores de Bach, psicólogo, libros de autoayuda, volver a la iglesia, tratar de entender la biblia, etc. Saltaba de una cosa a otra, encontrando alivios temporales. Mis amigas me decían que cuando tuviera un hijo sería completamente feliz, pero yo no compartía la idea de poner el peso de mi felicidad en otro ser, que ni siquiera había nacido.

Durante los últimos años, me enfoqué casi por completo en mi carrera pensando en que la realización profesional podría suplir este vacío. Lo que logré fue estresarme a tal punto de que mi cuerpo enfermó. Además, sin importar con quién estuviera, me sentía profundamente sola, lo que me tenía en un estado de ánimo muy bajo. Una noche al llegar a casa después del trabajo, me encontré con un folleto de meditación en la recepción del edificio donde vivo, y lo tomé decidida a probar con la meditación, aunque no tenía la menor idea de qué se trataba. Cuando llegué al centro local me sorprendí con tanto cariño que me brindaban sin conocerme, no tenía que ganármelo, sólo me lo daban. Cuando me explicaron el método de meditación, lo encontré muy lógico y fácil, así es que comencé, compartiendo mi tiempo entre el trabajo y el centro. A los pocos meses mi pareja también comenzó a meditar, tal vez intrigado por saber qué había de especial en esto que me hacía volver muy tarde a casa cada noche.

DESPUES

Ahora puedo ver que el orgullo con el que crecí y la constante búsqueda de aceptación, de reconocimiento y de amor sólo daban cuenta de lo autocentrada que había vivido, hasta el momento el mundo giraba alrededor mío, y que un gran sentimiento de inferioridad era la raíz de todo esto. Aunque siempre me consideré generosa con las cosas materiales, logré ver que con los años había acumulado un gran apego al dinero, por el temor que sentía frente a la posibilidad de no contar con éste en un futuro.

A medida que iba limpiando mi mente, comprendí también por qué sucedió cada acontecimiento de mi vida, encontrándole sentido a todas las cosas. Cuando llegué al cuarto nivel de meditación algo mágico ocurrió, y por primera vez tuve la certeza de que nunca había estado sola, que Dios se encontraba en mi corazón. Experimenté una tranquilidad tan grande como nunca antes, de ahí en adelante mi estado de ánimo mejoró considerablemente, sintiéndome en una especie de “estado de felicidad” permanente, y nunca más volví a llorar por sentirme triste o sola, lo que antes era muy común en mí. Ahora dedico cada día a limpiar mi mente, de acuerdo al método que nos entregaron, uno por uno cada pensamiento inútil que he guardado en mi mente todos estos años, y puedo sentir que cada vez la mochila que cargo en mi espalda se va haciendo más liviana. Pensar actualmente en mi vida de hace un par de meses atrás es como recordar una vieja película que vi muchas veces, por lo que cada vez se hace más borrosa y ya no tiene sentido volver a verla una vez más.

Muchas gracias a la vida que me guió hasta aquí, gracias al método de meditación que ha cambiado y sigue cada día cambiando mi forma de ver las cosas. Ojalá que todas las personas pudieran experimentar lo que yo he vivido, ya que la felicidad en esta vida es posible.

Patricia Toro / Geóloga
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Una persona normal

Viví mi vida pensando que era buena o normal, sin grandes crisis ni pérdidas, creyendo ser buena persona. Sin embargo,  en el fondo de mi corazón sentía un vacío, que algo me hacía falta. De pequeña intuí que el hombre debía existir para algo más que solo trabajar y sobrevivir en el mundo, veía a mi alrededor el estrés que esto causaba y lo poco satisfactorio que era, ¿para qué tanto esfuerzo?, me preguntaba.

Meditando me di cuenta de que siempre tuve postura de víctima, era la cuarta de mi familia, y me lamentaba por no lograr mis metas, esperando siempre ayuda y sin esforzarme realmente en lo que quería. Pude ver a mi verdadero yo y por fin  deshacerme del falso y negativo. Pude cambiar mi perspectiva de vida y saber lo que realmente importa, no seguir envuelta en mis pensamientos negativos, en un molde mental que lo único que hacían era limitarme y decirme “no puedo”.

Hoy vivo con la felicidad de haber encontrado el verdadero camino, mi verdadero objetivo de estar viva, por que encontré todas las respuestas. Ya no tengo ansiedad por el futuro, ni la presión por cumplir ciertos pasos. Realmente esto es bendición que nunca imaginé, poder vivir tan libremente de esta manera, es un regalo del cielo y estoy muy agradecida por esto.

Muchas Gracias

Loreto Arratia / Diseñadora Industrial
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